Tras su victoria en Sajonia-Anhalt, la ultraderecha alemana promete expulsar a ucranianos y sirios

Página 12

Tras el triunfo del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, la líder de la formación, Alice Weidel, aseguró este domingo que, si llegan al gobierno federal, expulsarán a todos los ciudadanos ucranianos y sirios que arribaron al país en los últimos años.

Además, Weidel cargó contra el canciller alemán Friedrich Merz, que gobierna en alianza con la Unión Demócrata Cristiana (CDU), su formación hermana, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), y el Partido Socialdemócrata (SPD).

La expulsión

“En Alemania hay más de un millón de ucranianos que reciben beneficios sociales. Es increíble. Nada de esto es ya sostenible económicamente”, afirmó Weidel en una entrevista con el canal de la televisión austriaca AUF1.

Estos ciudadanos ucranianos “también tienen que regresar” y mencionó “especialmente a los jóvenes ucranianos en edad militar”. “Estamos hablando de números de seis cifras. Estos hombres tienen que regresar amablemente”, apuntó.

A su vez, Weidel insistió en la necesidad de “cesar los pagos a Ucrania y todo el apoyo a la guerra”. “Vamos a hacer reclamos sustanciales de devolución a Ucrania”, advirtió.

En cuanto a Siria, la líder de AfD sostuvo que “como la razón de que huyeran ya no existe en su país de origen, tienen que regresar”. “El asilo es un derecho temporal y cuando el motivo del asilo ya no existe, esta gente tiene que volver y no debe ser nacionalizada”, argumentó.

Por otra parte, Weidel se refirió a Merz y sostuvo que “van a reemplazarlo”. “Estoy convencida. No veo ninguna alternativa realmente viable en la CDU porque tienen un problema de credibilidad”, sentenció.

Victoria regional

AfD se impuso en Sajonia-Anhalt con el 43,8 por ciento de los votos, pero quedó a tres escaños de la mayoría absoluta. La formación negocia ahora con otras fuerzas y diputados para formar gobierno, aunque no descarta nuevos comicios si no consigue los apoyos necesarios.

En diálogo con Página/12, el historiador y director del Departamento de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Andrés Reggiani, sostuvo que esta victoria no fue una sorpresa, ya que había sido anticipada por las encuestas, aunque sí representó un “shock político”. “Ningún partido de extrema derecha había logrado tanto desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ni siquiera en una elección local”, explicó.

AfD fue creada en 2013 como un movimiento económicamente liberal y contrario a las políticas de la eurozona, pero su perfil comenzó a cambiar a partir de la crisis migratoria de 2015. Desde entonces, el partido profundizó su discurso antiinmigración y contra el multiculturalismo.

En las elecciones federales de 2017, AfD obtuvo 94 diputados y se convirtió en la tercera fuerza política del país y la principal de la oposición. En 2025, consiguió 152 de los 630 escaños del Bundestag.

En ese mismo año, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) calificó al AfD como una organización de extrema derecha, y desde entonces lo vigila por considerarlo un caso sospechoso de atentar contra el orden democrático fundamental de Alemania.

Reggiani señaló que la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt puede explicarse por una combinación de factores generales, como la creciente sensación de inestabilidad en Alemania y el deterioro de la situación económica, pero también por las particularidades de la región y de los estados del este, que integraron la República Democrática Alemana (RDA).

Entre estas últimas, el académico destacó una “subcultura del resentimiento” hacia el oeste, vinculada a las consecuencias de la reunificación. “Después de 1990 se desmantelaron estructuras productivas arcaicas, lo que dejó una suerte de tierra arrasada en términos económicos y sociales. En el plano cultural, mucha gente sintió que había pasado a ser considerada ciudadana de segunda.

 La transferencia de competencias implicó la llegada de funcionarios del oeste que impusieron sus propias políticas. Todo eso fue percibido como una forma de colonización interna”, afirmó.

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