Página 12
Colombia autorizó a Estados Unidos para realizar operaciones militares conjuntas en su lucha contra el narcotráfico, según afirmó desde Panamá el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El anuncio de esta cooperación marca el ingreso formal del nuevo gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella al Escudo de las Américas, una coalición antidrogas integrada por una veintena de países de América latina y el Caribe, liderada por el presidente Donald Trump.
Hegseth, el jefe del Pentágono, señaló que “a través de su nuevo presidente, Colombia ya ha solicitado que el Departamento de Guerra se una a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas”.
De la Espriella prometió “combatir sin tregua al narcoterrorismo” y descartó cualquier negociación de paz con los grupos armados que sumieron al país sudamericano en su peor crisis de violencia en la última década.
Washington tiene previsto destinar mil millones de dólares para invertir en seguridad en Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo. Estados Unidos es, a su vez, el principal consumidor. Colombia alberga a unos 25 mil integrantes de grupos armados ilegales, que se financian del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz.
El Escudo de las Américas
El acuerdo para ingresar al Escudo de las Américas fue formalizado el miércoles, durante un evento en Panamá, por el secretario Hegseth y el ministro de Defensa, Jorge Mora, quienes firmaron un memorando de entendimiento para la adhesión de Colombia en compañía del senador republicano Bernie Moreno.
La decisión “reafirma el compromiso de Colombia con una respuesta hemisférica coordinada frente al terrorismo, el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y las demás amenazas que afectan la seguridad, la estabilidad y la prosperidad” de la región, dijo el ministerio de Defensa en un comunicado.
El acuerdo representa un giro en las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras los constantes choques que el expresidente izquierdista Gustavo Petro mantuvo con Trump.
En un mensaje en redes sociales, Petro apuntó que, aunque no es contrario a la colaboración en materia de lucha mundial contra el narcotráfico y otras formas de crimen internacional, “eso no significa permiso para que extranjeros vengan a matar colombianos” y remarcó que “quien autoriza no es el presidente, según la Constitución, sino el Senado de la República y, en su defecto, el Consejo de Estado”.
La llegada de De la Espriella al poder recompuso la alianza entre Colombia y Estados Unidos, que por años fueron los mayores aliados militares de la región contra el narcotráfico y las guerrillas de izquierda. En las dos últimas décadas ambos países desplegaron el Plan Colombia y el Plan Patriota, ofensivas a las que EE.UU. destinó miles de millones de dólares y debilitaron a los grupos rebeldes, pero no frenaron el tráfico de cocaína.



