Página 12
La Policía de Brasil informó este martes que realizó una operación contra ocho hombres sospechosos de planear en Telegram atentados contra los poderes públicos en Brasilia durante las elecciones de octubre, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
Las autoridades locales informaron que se incautaron celulares y computadoras de los investigados en cinco estados brasileños, pero no se hallaron armas ni explosivos ni hubo detenciones.
“Asociación criminal” y “apología del crimen”
Los sospechosos integraban “dos grupos públicos en la plataforma Telegram que compartían informaciones sobre planificación de atentados en Brasilia” en el período electoral, detalló en una rueda de prensa el secretario de Derechos Digitales del Ministerio de Justicia, Victor Fernandes. “Lo que se investiga no se refiere meramente a opiniones, sino (…) a la planificación de actos graves de violencia”, precisó Fernandes.
Los jóvenes investigados, de entre 19 y 31 años, no se conocen personalmente ni tienen antecedentes delictivos. Trabajan en distintos empleos. Uno de ellos es seminarista de un monasterio de Pernambuco, en el nordeste de Brasil.
Según un comunicado de la Policía Civil, en Telegram compartieron “manuales para la fabricación de artefactos explosivos” y discutieron la “invasión de edificios, selección de objetivos, formación táctica, reclutamiento interestatal, análisis de mapas y (…) modelos tridimensionales de edificios”.
La pesquisa busca “aclarar el grado de organización y el nivel de desarrollo de las acciones” bajo la hipótesis de asociación criminal y apología del crimen, entre otros posibles delitos, sin que los hechos se encuadren por ahora como terrorismo, agregó la Policía Civil.
Los investigados conspiraban contra “el sistema político en su conjunto, sin determinar izquierda o derecha” y sin barajar nombres de autoridades, dijo el jefe de inteligencia de la Policía Civil de Brasilia, Maurílio Coelho. En sus conversaciones mencionaron como posibles objetivos “todos los ministerios, el Congreso, el Supremo Tribunal Federal y la planta baja de Planalto”, el palacio presidencial.
La responsabilidad de las redes sociales
Victor Fernandes indicó que se pidió a la Agencia Nacional de Protección de Datos, un órgano público independiente, que investigue si Telegram incumplió su deber de “impedir la circulación masiva de contenidos delictivos”. Brasil aprobó en abril una ley que endureció las reglas sobre la responsabilidad de las plataformas digitales y redes sociales sobre los contenidos divulgados por sus usuarios.
La “Operación Red Interrumpida” se puso en marcha simultáneamente con la “Operación Lívia”, llevada a cabo por la Policía Civil de Mato Grosso del Sur e integrada también en el esfuerzo coordinado por el ministerio de Justicia para combatir la misoginia en Brasil.
Según las autoridades, el grupo operaba de manera estructurada, distribuyendo roles entre sus miembros para atraer a víctimas, siempre mujeres, inducirlas a cometer actos violentos, incluyendo suicidios, y difundir esas imágenes en redes.
Candidatos en la recta final
Lula enfrentará el próximo 4 de octubre a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones contra el actual mandatario en 2022.
El 8 de enero de 2023, días después de la asunción de Lula, simpatizantes bolsonaristas invadieron y destruyeron las sedes de los poderes públicos en Brasilia, un episodio considerado por la Corte Suprema como parte de la misma trama golpista que llevó a Bolsonaro a la cárcel.
Actualmente Bolsonaro cumple prisión domiciliaria en su residencia de Brasilia debido a su estado de salud.
A sus 80 años, Lula se declaró el domingo “muy entero” al oficializar su candidatura a un cuarto y último mandato. Lula fue proclamado candidato durante una convención de su Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo, corazón económico de la primera potencia latinoamericana.
La campaña se abre en medio de tensiones con el gobierno de Donald Trump, aliado de los Bolsonaro y quien ha apoyado a varios candidatos de ultraderecha que se impusieron en América latina, entre ellos Javier Milei.
Lula lidera las encuestas. Su intención de voto para la segunda vuelta es de 48 por ciento contra el 43 por ciento de Flávio Bolsonaro, según el instituto Datafolha. Incluso castigado por una serie de crisis políticas, el candidato de ultraderecha no pierde el tranco en una disputa polarizada.
Hace una semana, Bolsonaro negó haber vinculado a Lula con el narcotráfico, al declarar por escrito dentro de una investigación en su contra por calumnias.
Lula, por su parte, puede reivindicar un crecimiento sólido y empleo récord, aunque el costo de vida y la seguridad pública preocupan a los brasileños. La campaña del presidente también puede verse afectada por una investigación judicial abierta sobre un hijo suyo, “Lulinha”, sospechado de corrupción y tráfico de influencias en presuntas gestiones ante el ministerio de Salud de Brasil.
Lula pasó 580 días en prisión entre 2018 y 2019 por corrupción, pero su condena fue luego anulada por parcialidad del juez que lo condenó.



