Telesur
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este jueves, por estrecho margen de 214 votos a favor y 208 en contra, una resolución que busca detener la guerra contra Irán. Esta votación representa una segunda advertencia al presidente Donald Trump en medio de una escalada y la incertidumbre sobre los objetivos de la Administración, cuyas decisiones han disparado los precios del petróleo y lesionado las economías familiares.
Durante el debate, la representante Pramila Jayapal destacó que tras la ofensiva no se advierte «ninguna misión clara, ninguna estrategia, ningún objetivo final». Por su parte, el demócrata Gregory Meeks calificó el conflicto como «una guerra ilegal no autorizada (por el Congreso) que el pueblo estadounidense no quiere», en referencia a los 18 militares fallecidos desde el inicio de las hostilidades y al rechazo de la agresión por siete de cada diez ciudadanos.
En contraste, el republicano Brian Mast defendió la operación, asegurando que buscar su fin es menospreciar el sacrificio de las tropas.
El conflicto ha provocado el cierre parcial del estrecho de Ormuz, ruta energética vital, lo que ha disparado los precios del combustible. Yemen respondió a la agresión de Arabia Saudita cerrando el estrecho de Bab al-Mandeb, otra arteria clave para el comercio de hidrocarburos, y declarando un bloqueo naval contra sus puertos.
Este miércoles, ante el Senado, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el gasto militar asciende a 37.500 millones de dólares. Horas antes, la Administración Trump recortó 1.000 millones de dólares a fondos del Medicaid.
Trump, quien vincula la estrategia regional a la normalización con Israel mediante los Acuerdos de Abraham, ha minimizado las votaciones previas en el Congreso, tildándolas de «antipatrióticas» y presionando a los legisladores de su propio partido.
En el Senado, el demócrata Chris Van Hollen lidera una iniciativa similar, argumentando que el costo humano y económico exige rendir cuentas ante una guerra muy impopular. La fricción interna en el Partido Republicano se ha agudizado. Trump ha atacado públicamente a los legisladores de su partido que cruzan las líneas partidistas, llamándolos «buscadores de protagonismo».
Sin embargo, la presión bipartidista crece. El senador republicano Bill Cassidy exigió a la Casa Blanca mayor transparencia. «Se suponía que esto iba a durar cuatro semanas. Ha durado cuatro meses. Nuestros objetivos originales no se han logrado», sentenció Cassidy, evidenciando el desgaste político de la Administración.
En medio de la tensión, Trump viajó a la Base Aérea de Dover para recibir los restos de los militares caídos, un acto que contrasta con la continuidad de los bombardeos aéreos. El escenario se complica de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato. Las encuestas reflejan un amplio descontento social.
Un sondeo de julio de Washington Post/Ipsos indica que la mayoría de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump respecto a Irán. Apenas el 60 por ciento de los republicanos cree que la guerra ha valido la pena, y la mayoría no confía en que la acción militar impida que Irán desarrolle armas nucleares.



