Página 12
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció el “implacable” embargo estadounidense contra la isla, durante un debate en la Asamblea General de la ONU que tuvo lugar pese a la presión diplomática de Estados Unidos para impedirlo.
La organización de este debate especial reunió 136 votos a favor, 9 en contra (entre ellos Argentina, Israel y EE.UU.) y 30 abstenciones, un apoyo contundente aunque menor que el de las habituales votaciones anuales contra el embargo de Washington sobre la isla.
“Una guerra multidimensional”
“Contra Cuba, el gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más despiadada en los últimos siete meses”, destacó Bruno Rodríguez. “Existen conversaciones diplomáticas bilaterales que propuso el gobierno de los Estados Unidos y Cuba aceptó”, agregó el canciller cubano, aunque reconoció que no rendían frutos.
“Es responsabilidad de las Naciones Unidas prestar atención a este crimen cruel”, defendió Rodríguez desde la tribuna de la ONU. El diplomático pidió a la presidencia de la Asamblea intervenir durante la declaración de Mike Waltz en este órgano y, al cederle la palabra, aseguró al embajador estadounidense que “esto es la Asamblea General de Naciones Unidas, no un campamento de ‘boinas verdes’”.
De acuerdo con las cifras presentadas por Rodríguez durante la sesión, los daños económicos causados a Cuba por “el implacable bloqueo estadounidense” entre marzo de 2025 y febrero de 2026 ascendieron a 8.103 millones de dólares. El monto representa un incremento del siete por ciento en comparación con el período previo, lo que eleva el impacto acumulado de esta política de asfixia a 178.700 millones de dólares.
“No existe ningún bloqueo estadounidense”
Washington, en cambio, considera que la cúpula dirigente cubana no está a la altura de los cambios que exige la isla. “No existe ningún bloqueo estadounidense. El único embargo en Cuba es la guillotina que el régimen hace pender sobre la cabeza de su pueblo”, defendió el embajador estadounidense Mike Waltz.
“Apoyen al pueblo cubano. No apoyen al régimen que ha quebrado este país. No pueden hacer las dos cosas, ha llegado la hora de elegir”, insistió Waltz, pese a ser interrumpido varias veces por la delegación cubana, que invocó llamados al reglamento.



