Telesur
El secretario general de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres,informó ante la Asamblea General del organismo que la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) requiere con urgencia de 100 millones de dólares para subsanar una profunda brecha de liquidez que ha alcanzado un punto de ruptura, poniendo en riesgo la atención de millones de palestinos.
Durante la reunión ad hoc sobre contribuciones voluntarias celebrada el martes pasado, Guterres advirtió que el estatus del organismo es cada vez más precario ante un importante déficit de efectivo y restricciones radicales en el territorio palestino ocupado. La crisis compromete la capacidad de la UNRWA para cumplir su mandato.
El secretario general enfatizó que la agencia no puede continuar operando sin el respaldo urgente y el apoyo financiero de los Estados miembros.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, ratificó que los resultados de esta sesión ad hoc definirán si el organismo sobrevive a la actual crisis existencial. Para gestionar el déficit presupuestario, la UNRWA redujo un 20 por ciento sus horas de servicio, disminuyó los salarios locales y mantiene sin cubrir el 15 por ciento de los puestos internacionales.
Campaña israelí busca desmantelar la asistencia de la ONU
La situación financiera ocurre en un escenario donde las autoridades israelíes ejecutan una campaña sistemática orientada a desmantelar la presencia de la ONU en los territorios palestinos ocupados.
Mediante la aprobación de leyes y prohibiciones, Israel busca eliminar las agencias encargadas de suministrar atención médica, educación y servicios sociales a más de 2.6 millones de palestinos en la Franja de Gaza, Cisjordania ocupada, Jordania, Líbano y Siria.
En enero de 2024, un grupo de naciones occidentales suspendió su apoyo financiero a la UNRWA tras acusaciones israelíes que señalaban a una docena de los 13.000 funcionarios regionales por supuesta participación en la operación de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Más de 15 países occidentales, incluidos Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido, Canadá, Australia, Italia y Francia, congelaron los fondos. Israel no proporcionó evidencias de vínculos de la UNRWA con agrupaciones armadas. Diversas naciones reanudaron progresivamente las contribuciones, pero Estados Unidos mantiene la prohibición.
Las acciones contra los organismos internacionales escalaron en enero de 2026, fecha en la que Israel rompió relaciones con siete agencias de la ONU y organizaciones internacionales bajo el argumento de un presunto sesgo antiisraelí. En el mismo período, fuerzas israelíes asaltaron y demolieron la sede de la UNRWA en la Jerusalén Oriental ocupada.
El comisario general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, denunció mediante un comunicado que permitir esta destrucción sin precedentes constituye el último ataque a la ONU, enmarcado en el intento continuo por desmantelar el estatus de los refugiados palestinos en el territorio palestino ocupado y borrar su historia.



