Página 12
Israel construye una realidad paralela basada en las violaciones que comete al derecho internacional. Acaba de prorrogar la detención de los activistas humanitarios, el brasileño Thiago Ávila y el español-sueco de origen palestino, Saif Abu Keshek, y les levantó cargos por los presuntos delitos de “colaborar con el enemigo en tiempos de guerra, contactar con un agente extranjero, pertenecer a una organización terrorista y prestarle servicios, y transferir bienes para una organización terrorista”.
Mientras los mantiene secuestrados y confinados en la cárcel de Shikma, en Ashkelon, el Centro por los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, Adalah, denunció que ambos fueron torturados y sometidos a un interrogatorio del Shin Bet, la Agencia de Seguridad Interior del régimen sionista, a cargo de la contrainteligencia y la seguridad interna. Lo mismo se esperaba que hiciera el Mossad.
Al lugar solo han tenido acceso el organismo de DD. HH. y la embajada de Brasil en Tel Aviv, que constataron los tratos vejatorios que recibieron desde el momento en que fueron abordados en aguas internacionales cuando viajaban en la flotilla Global Sumud.
Las abogadas de Adalah, Hadeel Abu Salih y Lubna Tuma, aseguraron ante el tribunal de Ashkelon que los juzgaría, que “todo el proceso está plagado de irregularidades”.
Ávila y Abu Keshek fueron separados del resto de los activistas secuestrados muy cerca de la isla de Creta y retenidos por la fuerza naval israelí. Ahora se encuentran en una prisión ubicada 13 kilómetros al norte de la Franja de Gaza y a donde son enviados ciudadanos palestinos.
La organización de la flotilla informó que el brasileño “ha sido torturado, golpeado y maltratado” y su compañero permanecía “maniatado y con los ojos vendados, obligado a permanecer boca abajo en el suelo desde el momento de su captura hasta la mañana del sábado”, hecho que le habría causado “hematomas en la cara y en las manos”, señaló Adalah.
El régimen de Benjamín Netanyahu se ensañó con los dos porque son referentes de la causa palestina. En el caso de Ávila, Global Sumud señaló que “a pesar de haber sido examinado por un médico, no se le ha prestado la atención médica adecuada”.
Su esposa Lara grabó un video donde recordó que Thiago se encontraba a 500 millas náuticas de Israel, que no era su lugar de destino, sino territorio palestino, y que estaba a varios días de navegación y en aguas internacionales.
Israel continúa acumulando violaciones al derecho internacional. Es uno de los países con más condenas recibidas en Naciones Unidas —que se tornan inocuas por el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad— y no detiene hasta hoy sus asesinatos por goteo en Gaza.



