BBC News
La tranquilidad que suelen disfrutar los turistas al interior de la zona arqueológica de Teotihuacán, al norte de Ciudad de México, se vio interrumpida con una escena de pánico la mañana del lunes.
Un hombre de 27 años, identificado por las autoridades como Julio César Jasso Ramírez, llegó al lugar como un visitante más y abrió fuego contra los visitantes que se encontraban en una de las pirámides del recinto turístico, lo que causó la muerte a una canadiense y heridas a 13 personas más.
Las víctimas, que sufrieron impactos de bala y otras lesiones, eran todos extranjeros: seis estadounidenses, tres colombianos, una canadiense, un ruso, una neerlandesa y una brasileña. Entre ellos había dos menores de edad.
En medio del ataque, Jasso Ramírez fue acorralado por las fuerzas de seguridad que llegaron al lugar y, según las autoridades, el mexicano se quitó la vida en medio de un enfrentamiento.
Fue un hecho inédito en un sitio arqueológico del país, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum, quien expresó condolencias por la víctima mortal, su solidaridad con los heridos y ordenó una investigación que ya ha arrojado los primeros resultados este martes.
«No habíamos presenciado algo así en México, es la primera vez que ocurre», dijo Sheinbaum en una conferencia de prensa junto a varios funcionarios federales y locales que participan en la investigación.
«Por todo lo que indican las autoridades ministeriales, esta persona [el atacante] tenía rasgos de problemas psicológicos y estaba influenciado por episodios que habían ocurrido en el exterior. No es algo que esté vinculado con delincuencia, sino que es un hecho que esta persona tenía preparado. Evidentemente se tiene que seguir investigando. En este caso no hay que especular», añadió.
Esto es lo que arrojaron las primeras investigaciones y lo que algunos testigos pudieron captar.
La primera llamada a los servicios de emergencia llegó a las 11:20 a. m. del lunes, la cual denunciaba que había un hombre «amagando a civiles».
Según expuso el jefe de la policía del Estado de México, Cristóbal Castañeda Carrillo, las cámaras de seguridad detectaron al agresor amenazando a los turistas y siete minutos después llegaron al sitio las fuerzas federales.
Videos tomados por visitantes, que fueron difundidos en redes sociales, mostraban a un hombre con un cubrebocas sosteniendo un arma y deambulando en el basamento de la Pirámide de la Luna, mientras grita a un grupo de turistas que yace en el suelo.
«Vi al chico que estaba disparando desde arriba en la pirámide», relató Laura Torres Cano, una visitante mexicana que presenció lo ocurrido. «Tenía gente como rehenes», añadió la mujer, que asegura haber escuchado como 20 disparos.
En uno de los videos se escucha precisamente cómo amenaza con matar a los visitantes que llama «rehenes», además de que pide a una persona que descienda de la pirámide para que advierta a las autoridades de que se retiren. Presuntamente dispara contra una de las personas, además de que realiza varios disparos al aire.
«Cuando llega personal de la Guardia Nacional -como es de conocimiento público y algunas imágenes ya circulan-, el presunto agresor efectúa detonaciones de arma de fuego en contra de los elementos de la Guardia Nacional. [Estos] repelen esta agresión. El agresor es lesionado en una pierna», relató Castañeda Carrillo.
Dos elementos de seguridad escalaron por uno de los costados de la pirámide y sorprendieron al agresor, que inició un tiroteo. Un elemento de la Guardia Nacional logró herirlo en una pierna, según la investigación, y entonces el atacante usó su propia arma para quitarse la vida.
Habían pasado 25 minutos entre la primera llamada de auxilio y la muerte de Jasso Ramírez.
El atacante portaba un revólver calibre .38 especial, el cual tenía capacidad para seis balas. Según las autoridades, el hombre lo pudo recargar en dos ocasiones, aunque tres balas quedaron en el arma sin usar.
El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, dijo que la actuación de los elementos de seguridad «impidió que continuara atacando y evitó la pérdida de más vidas».
«Es decir, si no hubiera sido herido, por elementos de la Guardia Nacional, lo más probable es que este sujeto hubiera privado de la vida a más víctimas. Al verse rodeado por las fuerzas de seguridad, el agresor se quitó la vida», reiteró.



