Telesur
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sostuvo recientemente un encuentro en la isla con los congresistas estadounidenses Pramila Jayapal y Jonathan Jackson, ante quienes denunció el impacto negativo del bloqueo económico impuesto por Washington contra la nación antillana.
Durante la reunión, el mandatario hizo énfasis en las consecuencias del cerco energético decretado por la actual Administración de Estados Unidos, calificando estas medidas de «daño criminal» y alertando sobre las amenazas de acciones aún más agresivas.
Pese a las tensiones, Díaz-Canel reiteró la disposición de su Gobierno para mantener un diálogo bilateral serio y responsable que permita hallar soluciones a las diferencias políticas existentes.
Tras concluir una visita de cinco días en territorio cubano, los legisladores demócratas exigieron la eliminación inmediata de las sanciones, argumentando que sus efectos son devastadores para el bienestar de la población civil.
Los congresistas señalaron que pudieron constatar directamente cómo la política estadounidense afecta sectores críticos como la salud, la educación y la alimentación. Jayapal calificó la estrategia actual como una política obsoleta propia de la Guerra Fría, basada en presiones militares y medidas coercitivas que impiden el desarrollo de una nueva realidad económica y social en la nación caribeña.
Los representantes advirtieron que el mantenimiento del bloqueo provoca el cierre de negocios locales, interrupciones en el sistema educativo y la pérdida de suministros alimentarios debido a la falta de recursos para su conservación.
En su agenda por la isla, la delegación también se entrevistó con embajadores de diversas regiones, organizaciones humanitarias y ciudadanos de distintos sectores políticos. Los legisladores concluyeron que el fin de las restricciones facilitaría la cooperación internacional y garantizaría la dignidad del pueblo cubano, generando además beneficios mutuos mediante una colaboración entre ambos países.
Actualmente, Cuba depende de la asistencia de aliados estratégicos como México, Rusia y naciones de la Unión Europea para mitigar sus carencias más urgentes. Este apoyo externo ha sido fundamental para el suministro de medicamentos, alimentos y equipos de energía solar, herramientas necesarias para enfrentar la actual crisis energética y los constantes cortes eléctricos que afectan al país.
En esta misma línea, este lunes 6 de abril la Unión Eléctrica (UNE) de Cuba informó que «el día de ayer se afectó el servicio por déficit de capacidad durante las 24 horas y se ha mantenido la afectación durante la madrugada de hoy», al tiempo que detallaron que «la máxima afectación por déficit de capacidad de generación en el día de ayer fue de 1740 megavatios (MW) a las 20:30 horas».
En esta misma línea, agregaron que «la producción de energía de los 54 nuevos parques solares fotovoltaicos fue de 3665 megavatios hora (MWh), con 543 MW como máxima potencia entregada en el horario de la media con esta fuente de generación».
Asimismo, la UNE reportó este lunes que «a las 03:00 horas. Salió de servicio la CTE Antonio Guiteras por ponchadura en caldera». Todo este escenario de inestabilidad que presenta el sistema eléctrico cubano se atribuye al asedio energético promovido por el Gobierno de Estados Unidos.
El pasado 29 de enero, el presidente Donald Trump rubricó una orden ejecutiva que declaró a Cuba amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los EE.UU. y facultó a Washington a imponer aranceles punitivos a países que suministren petróleo a la nación caribeña. Esto derivó en un desabastecimiento de combustible en la mayor de las Antillas.
Para superar este escenario, Cuba adelanta en la construcción de parques fotovoltaicos, recupera capacidades de generación térmica mediante rehabilitaciones de sus unidades generadoras e incrementa su producción de petróleo nacional y gas acompañante, entre otras acciones.



