Telesur
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó el pasado viernes 20 de marzo, el levantamiento temporal de las sanciones sobre el petróleo iraní que se encuentra actualmente en tránsito y varado en el mar.
La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, busca introducir rápidamente unos 140 millones de barriles a los mercados globales para contener la escalada de los precios del crudo, que han superado los 100 dólares por barril debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la autorización tiene una vigencia de 30 días, finalizando el próximo 19 de abril, y se limita estrictamente a la carga que ya está en buques a la deriva.
El funcionario aclaró que no se permiten nuevas compras ni incrementos en la producción de la república islámica, manteniendo la estrategia de «máxima presión» sobre el sistema financiero de Teherán para impedir que accedan fácilmente a estos ingresos.
Este giro en la política exterior ocurre en un contexto bélico de alta intensidad, justo cuando se cumplen tres semanas de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Recientemente, ambos países ejecutaron ataques contra el complejo nuclear de Natanz, lo que generó una inestabilidad severa en la infraestructura energética de la región y disparó los costos del transporte marítimo en el Oriente Medio.
Para intentar estabilizar el mercado interno, el Ejecutivo estadounidense también decidió levantar por 60 días las sanciones al petróleo ruso que se encuentra en condiciones similares de tránsito.
Además, la Administración Trump modificó la ley Jones para permitir que buques de bandera extranjera transporten crudo entre puertos norteamericanos, buscando aliviar la presión sobre el suministro nacional y reducir los precios del galón de gasolina.
A pesar de estas medidas de contención, el precio del petróleo registró un aumento cercano al 3 por ciento este viernes, mientras Washington solicita apoyo a sus aliados para intentar reabrir el estrecho de Ormuz por la vía militar.
Las autoridades estadounidenses prevén que estas acciones reduzcan significativamente las facturas de servicios y el costo del combustible en el corto plazo, proyectando una baja de hasta 30 céntimos por litro.
Finalmente, el Gobierno de Trump reafirmó que continuará desplegando su poder económico y militar para garantizar la estabilidad del mercado energético mundial frente a la crisis.
Mientras la guerra avanza hacia un escenario de mayor incertidumbre, el control del flujo de energía se convirtió en el eje central de la estrategia de Washington para proteger su economía doméstica de las repercusiones del conflicto en el golfo Pérsico.



