Telesur
El Gobierno de China, a través de la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, denunció que Estados Unidos utiliza la invención de una supuesta amenaza para fortalecer su despliegue militar en la región de Asia-Pacífico.
Esta declaración surge tras revelarse que el Pentágono solicitó al Congreso un presupuesto adicional de 12.600 millones de dólares destinado exclusivamente a intensificar la vigilancia sobre las maniobras militares, submarinos y satélites del gigante asiático.
Beijing enfatizó que este movimiento no favorece la estabilidad regional ni sirve a los intereses de las naciones del área, sino que responde a una estrategia de Washington para contrarrestar un desarrollo defensivo que califican sin precedentes para justificar su propia expansión bélica.
Sin embargo, diversos análisis y medios norteamericanos señalan que este esfuerzo es un espectáculo orquestado para desviar la atención internacional tras la expiración del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, START instrumento clave para la estabilidad global firmado en 2010 entre Rusia y Estados Unidos, el cual llegó oficialmente a su fin este 5 de febrero de 2026.
El acuerdo que establecía un techo máximo de 1.550 cabezas nucleares y 700 sistemas de lanzamiento desplegados para cada nación, además de un estricto régimen de inspecciones mutuas.
China subrayó que Estados Unidos posee más de 5.000 ojivas nucleares y mantiene armas tácticas en seis países de la OTAN, lo que invalida cualquier pretensión de negociaciones por igualdad mientras Washington acelera la modernización de su arsenal y reduce el umbral para el uso de armamento atómico en conflictos regionales.
El gigante asiático también desmintió informes de inteligencia estadounidense que sugerían pruebas nucleares secretas en 2020, señalando que ninguna red sísmica global, incluida la de Estados Unidos, registró eventos anormales en ese periodo.
Asimismo, China denunció que estas mentiras son fabricadas por Washington con el único fin de encontrar una justificación falsa para reanudar sus propias pruebas atómicas y romper la moratoria internacional vigente.
Mientras Estados Unidos recurre a la manipulación de datos sísmicos ambiguos para atacar la reputación de terceros, China ratificó su cumplimiento estricto con los objetivos del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, exigiendo que la Administración estadounidense cese su política de provocación y respete el consenso global de seguridad.
Para la diplomacia china, el verdadero peligro oculto para la seguridad global es la retirada de Washington de múltiples acuerdos de control de armas y su participación en proyectos de proliferación como el pacto AUKUS que trata de una alianza bélica, establecida en 2021 por Australia, Reino Unido y Estados Unidos, como un mecanismo de presión militar diseñado para expandir la hegemonía de Washington en el Indo-Pacífico y cercar la influencia soberana del país oriental.
Beijing reafirmó su compromiso al diálogo con todas las partes referente a los mecanismos de desarme en la Conferencia de Ginebra y exigió a Estados Unidos que asuma su responsabilidad primordial de liderar el desarme global como potencia nuclear, también que detenga la transferencia de tecnología bélica a sus aliados y proceda a la remediación de los desechos radiactivos dejados por sus propias pruebas en el Pacífico Sur. La funcionaria señaló que Washington debe dejar de utilizar a otras naciones como pretexto para evadir sus propios compromisos en materia de control de armas.
En paralelo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores informó que las fuerzas armadas del gigante asiático días previos realizaron un operativo de seguimiento, vigilancia y advertencia ante la reciente incursión de aviones de combate estadounidenses en el espacio aéreo del mar Amarillo.
El despliegue chino se ejecutó de conformidad con las leyes internacionales para gestionar eficazmente la presencia de las aeronaves de Estados Unidos, las cuales realizaban ejercicios militares en las proximidades de la República de Corea.
Esta respuesta firme de Beijing busca salvaguardar la soberanía nacional frente al incremento de las actividades bélicas que Washington orquesta en zonas estratégicas de Asia-Pacífico, elevando innecesariamente las tensiones regionales.



