Telesur
Los senadores estadounidenses Edward J. Markey y Elizabeth Warren, junto al congresista Jim McGovern, todos representantes de Massachusetts, enviaron una carta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigiendo el levantamiento del bloqueo petrolero impuesto por ese país contra Cuba.
La advertencia principal de los legisladores centra en el riesgo de una emergencia humanitaria. Según el documento, las restricciones energéticas no solo profundizan la crisis económica de Cuba, sino que amenazan con desestabilizar la seguridad de toda la región y provocar un aumento en el flujo de refugiados.
Esta iniciativa surge tras la orden ejecutiva firmada por el inquilino de la Casa Blanca el pasado 29 de enero, medida que faculta a Washignton para imponer aranceles a los bienes de países que suministren petróleo a la isla caribeña.
En el documento, los legisladores puntualizaron que “la Administración presentó amenazas arancelarias como necesarias para proteger al pueblo estadounidense de una ‘amenaza extraordinaria‘ que Cuba representa para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos“.
No obstante, subrayaron que Cuba no cometió, ni amenazó con una agresión militar contra Estados Unidos, al tiempo que enfatizaron que la isla caribela no tiene la capacidad ni la voluntad de representar una amenaza grave.
Por el contrario, recalcaron que el Gobierno cubano ha expresado públicamente su voluntad de negociar, lo que hace que la decisión de intensificar la presión económica parezca carente de un objetivo diplomático real y estratégico.
“Ustedes afirmaron que ‘sugieren encarecidamente (a los cubanos) que lleguen a un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE’. Pero sin una negociación real sobre un ‘acuerdo’, se cuestiona el verdadero objetivo de este bloqueo“, escribieron.
Los legisladores advirtieron que elegir la agudización de una crisis humanitaria por encima de la diplomacia representa un error y una postura moralmente indefendible. En este sentido, subrayaron que las acciones de la Administración estadounidense privan a la población civil de Cuba de sus necesidades más elementales.
Por otra parte, indicaron que aunque Estados Unidos mantiene supuestamente el objetivo de promover la democracia y los derechos humanos en la isla caribeña, el desabastecimiento humanitario como herramienta de presión no es una estrategia sostenible. Según señalaron, este enfoque carece de coherencia con los valores fundamentales de la nación estadounidense.
En la misma línea de los reclamos para que cese el bloqueo de Estados Unidos, recientemente, Francesca Enmanuele, investigadora del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), pidió al Congreso levantar el cerco unilateral.
Asimismo, Bennett Shoop, de la escuela Claudia Jones para la Educación Política, denunció una escalada en las medidas restrictivas de Washington, específicamente aquellas que buscan cortar el suministro de petróleo al país caribeño.



