Telesur
Irán reiteró su decisión de no doblegarse frente a cualquier intento de vulnerar su soberanía y bienestar nacional, en respuesta a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien advirtió que consideraba acciones militares contra Teherán como mecanismo de presión para condicionar las negociaciones nucleares en favor de los intereses estadounidenses.
Las declaraciones del presidente iraní Masoud Pezeshkian fueron emitidas este sábado, luego de que su gobierno advirtiera en las conversaciones de Ginebra que una intensificación de las acciones militares podría tener consecuencias catastróficas para toda la región.
Irán ha reiterado en diversas ocasiones que su política exterior se fundamenta en la reciprocidad: Si se habla con respeto, se responderá con respeto. En ese marco, Pezeshkian subrayó que el país “se esforzará para superar los obstáculos y no permitirá que ningún obstáculo permanezca en el camino de la dignidad nacional”.
En concordancia con las amenazas de Donald Trump, Teherán llevó a cabo en el estrecho de Ormuz la prueba del misil aéreo ‘Sayyad-3G’, equipado con un lanzador de 360 grados y un alcance de 150 kilómetros.
La prueba se enmarca en las declaraciones del líder supremo, ayatolá Seyed Ali Jamenei, quien ha asegurado que Irán posee armas capaces de neutralizar portaviones estadounidenses. El desarrollo de este misil refuerza la estrategia de defensa nacional y la capacidad de interceptar aviones de combate y buques enemigos.
La relación entre Estados Unidos e Irán se ha caracterizado por una serie de conflictos recientes, entre ellos el despliegue de tropas estadounidenses en Medio Oriente y las operaciones conjuntas con Israel realizadas en enero. Según el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, estas acciones provocaron protestas y dejaron un saldo de 3.117 víctimas mortales, cifra difundida en su perfil oficial de la red X.
En medio de las tensiones, Irán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y que la presión militar de Washington solo incrementa el riesgo de un conflicto regional. La escalada bélica amenaza con desestabilizar no solo Medio Oriente, sino también la seguridad internacional.



