Fotógrafo dice que vio cuerpos sin cabeza y desfigurados en operativo policial en Río de Janeiro

BBC News

Alrededor de las 6 de la mañana de este 28 de octubre, el fotógrafo Bruno Itan se despertó con su celular repleto de mensajes. En los grupos vecinales del Complexo do Alemão, donde creció, se intensificaban los rumores de un tiroteo.

Esa mañana empezaría la operación policial más sangrienta en el área metropolitana de Río de Janeiro que haya registrado el Grupo de Estudio de Nuevas Ilegalidades de la Universidad Federal Fluminense (Geni/UFF) desde 1990.

Al menos 121 personas murieron y 113 fueron detenidas, según cifras oficiales de la Policía Civil y Militar de Río de Janeiro, que llevó a cabo la operación contra la facción Comando Vermelho en los complejos Alemão y Penha, en la capital carioca.

«Pena de muerte»

La megaoperación fue clasificada por el gobierno estatal como «la mayor operación de las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro».

Forma parte de la Operación Contención, una iniciativa permanente del gobierno de Río para intentar contener la expansión territorial del Comando Vermelho, que domina varias zonas de la ciudad.

El gobernador Cláudio Castro calificó la operación de «éxito» y «un duro golpe al crimen».

Los movimientos de derechos humanos califican la operación de masacre y cuestionan su eficacia como política de seguridad, cuestionamientos con los que el fotógrafo coincide.

«Aquí en Brasil no existe la pena de muerte. Cualquier delincuente, independientemente de lo que haya hecho, debe ser arrestado y llevado ante un tribunal para que este determine su sentencia. Pero ayer aquí, en el Complexo do Alemão y el Complexo da Penha, se aplicó la pena de muerte», declaró.

«Quienes determinaron esta pena de muerte fueron los propios policías. Ellos decidieron quién moría y quién vivía», continuó el fotógrafo. Nacido en Recife, se mudó a la favela Complexo do Alemão con su familia a los 10 años.

Comenzó a tomar fotos en 2008, a través del curso Memórias do PAC, ofrecido por el gobierno federal en la comunidad.

También trabajó como fotógrafo oficial del gobierno de Río de Janeiro entre 2011 y 2017. Itan es el fundador del proyecto Olhar Complexo, que ofrece clases de fotografía gratuitas a niños y jóvenes de la favela. Su trabajo se centra en retratar la realidad y la vida cotidiana de la favela.

«Mi mirada siempre se dirige hacia el lado positivo que existe en las favelas y la pluralidad y cultura que allí se encuentran. Pero, lamentablemente, sabemos que la realidad de la favela no es solo eso».

En cuanto supo que 2.500 policías participaban en el operativo, Itan, quien vive en Rocinha, decidió salir de casa e ir al lugar. Al llegar, alrededor de las 10 de la mañana, encontró autos quemados, impactos de bala y residentes en pánico. «Vi el tiroteo, vi los autos quemados, empecé a grabar. Los residentes también denunciaron mucha brutalidad policial».

En el Hospital Getúlio Vargas los cuerpos no dejaban de llegar. Hasta ese momento, la cifra oficial de muertos era de 64.

«Llegaron muchos cuerpos, incluyendo los de policías», afirma.

Búsquedas realizadas por familiares

Según Bruno, a la prensa se le impidió el acceso al complejo Penha. «La policía disparó al aire y no nos dejaba pasar. Formaron una fila y dijeron: ‘La prensa no pasa por aquí'».

Habiendo crecido en la favela, pudo acceder al lugar. «Llegué a la comunidad, donde me quedé hasta el amanecer grabando».

Fue durante la noche cuando los residentes comenzaron la búsqueda de los desaparecidos, cuyo número no coincidía con el de fallecidos registrados hasta entonces.

En la madrugada, las propias familias iniciaron la búsqueda en la sierra de la Misericordia, que divide el Complexo da Penha del Complexo do Alemão.

Los residentes trasladaron al menos 55 cuerpos a la plaza São Lucas, en la Estrada José Rucas, una de las principales vías de la región.

«Las familias fueron por su cuenta a recuperar los cuerpos. Lograron llegar en motocicletas y autos; usaron sábanas para cubrirlos y traerlos aquí, a la plaza del Complexo da Penha», afirma.

«Inicialmente, llegaron unos 20 cuerpos. Y luego, ¡uf!, no paró. Llegaron 25, 30, 35, 40, 45… Son vidas, independientemente de lo que hayan hecho».

La Policía Civil de Río de Janeiro abrirá una investigación para esclarecer la remoción de los cadáveres del bosque por parte de los residentes, con el fin de determinar si hubo un presunto «fraude procesal», según el delegado Felipe Curi, secretario de la Policía Civil de Río de Janeiro.

Curi afirmó que los cuerpos expuestos en lugares públicos fueron manipulados.

«Tenemos imágenes de todos los cadáveres vestidos con ropa de camuflaje, chalecos antibalas y armas de guerra. Luego, varios aparecieron solo en ropa interior o en pantalones cortos, descalzos y sin nada. En otras palabras, ocurrió un milagro», dijo.

«Parece que entraron en un portal y se cambiaron de ropa. Tenemos imágenes de personas que sacaron los cuerpos del bosque y los colocaron en una calle pública, y desnudaron a estos criminales», afirmó el jefe de policía.

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